La alegría evangélica
La fuente de la alegría evangélica surge de la confianza en Dios como nuestro Padre y generador de todo bien, bondad, belleza y amor; en la confianza en su Divina Providencia, en su poder redentor mediante Jesucristo y en su acción santificadora por la acción del Espíritu Santo en nuestras almas. Nace de vivir bajo…