Como dice la hermosa canción basada en los versos de Antonio Machado: Se hace camino al andar. Así se titula el inspirador libro escrito por los padres Javier Abad Gómez y Juan de Dios Hoyos, una guía práctica y enriquecedora para vivir en este Año Santo de la Esperanza. Su propuesta nos ayuda a integrar la vida espiritual con la cotidiana, de manera que cada persona pueda vivir su fe en medio del trabajo, la familia y la comunidad.
Para el cristiano, el camino es Jesucristo. Este libro ofrece medios concretos para conocerlo, tratarlo, amarlo y servirle en nuestra vida diaria. Nos invita, siguiendo las enseñanzas de San Josemaría Escrivá, a amar el mundo apasionadamente sin caer en la mundanidad. Dejarnos transformar por el Espíritu Santo para ser fermento positivo y hacer presente a Jesús en cada experiencia cotidiana. Se trata de aprender a hacer oración y convertirla en vida, y, a su vez, transformar la vida en oración.
El libro nos llama a la santidad desde la vida ordinaria, integrando la piedad en cada detalle de nuestra vida diaria, con la certeza de que somos hijos muy amados de Dios y que toda nuestra existencia está bajo su cuidado. Con frecuencia, vivimos como si la vida espiritual y la cotidiana fueran caminos separados; esta obra nos enseña a unirlas de manera armoniosa, permitiendo que se fortalezcan mutuamente. Así, avanzamos en nuestro crecimiento personal con la mirada puesta en lo trascendente, experimentando la alegría de una existencia con sentido sobrenatural, reflejada en nuestras acciones y relaciones con los demás.
San José, es un excelente ejemplo de un hombre justo y prudente que supo armonizar su labor de cuidar y educar al Hijo de Dios, proteger a María Santísima y con una vida de trabajo y familia, afrontar los desafíos, las alegrías y las dificultades como cualquier ser humano, pero siempre centrado en el amor y las enseñanzas de Dios.
El santo Evangelio nos relata la transfiguración de Jesús ante sus apóstoles, en la que Dios nos dice: “Este es mi Hijo, el elegido, escuchadle” *. Esta hermosa frase nos recuerda lo importante de la escucha a Jesús. La transfiguración fue una muestra a los apóstoles de la gloria de Jesús antes de ser sometido a la cruz. Recordarla es fuente de esperanza en el cielo y en la transformación que hace Dios en nosotros a través de su Hijo Jesucristo.
Aprovechemos este bello recurso del libro “Se hace camino al andar” como un sendero atractivo hacia la santidad. Nos ayudará a enriquecer la vida interior con alegría, escuchando y siguiendo mejor los pasos de Nuestro Señor desde esta vida y con la mirada puesta en la eternidad.
*Lc 9, 35